viernes, 4 de octubre de 2013

Venecia

De nuevo acá, ya recuperada del cansancio de Venecia, vuelvo a escribir para contar mi experiencia.

Debo decir que me encantó absolutamente todo de esa ciudad, apenas traspasé la puerta de la estación de Santa Lucía y vi el canal con los barcos y las góndolas lloré de emoción y me olvidé de todo el itinerario que había pensado hacer esa tarde. Me subí al primer vaporetto que encontré sin saber a dónde iba, porque quería ver todo lo posible por las dudas que el sol se fuera (era una tarde de sol radiante pero según mi pronóstico se iba a nublar) y terminé en el Rialto.
Mamá me había dicho que me tome un spritz veneciano que parecía que todo el mundo se estaba tomando en la vereda frente al puente así que pedí lo mismo. Recién ahí me bajó la emoción y pude pensar con claridad.
Decidí que iba a caminar por ahí sin rumbo fijo para ver las callecitas, total tenía 1 día y medio más para ver San Marcos y el resto de los puntos turísticos.
Así que caminé entre puentecitos y callecitas queriendo perderme en la ciudad donde es fácil perderse pero no me perdí, mis pies me llevaron a la Plaza San Marcos al final de la tarde. Quedé maravillada con los mosaicos color oro del techo de la Basílica y seguí hasta la orilla de la laguna, vi el Puente de los Suspiros y más tranquila me tomé un vaporetto para dejar las cosas en el hostel.
Más que hostel parecía un hotel de viaje de egresados, había pendejos franceses y alemanes por todas partes. Más allá de eso, estaba buenísima la atmósfera y me gustó mucho, si bien lo reservé porque era el más barato que encontré.
A la noche volví a la Plaza San Marcos para cenar y quedarme un rato ahí. Me compré una pasta en el segundo mejor lugar para comer según TripAdvisor y no decepcionó: te daban los fideos en una cajita tipo comida china y podías comerlos en cualquier parte. Eran re baratos y espectacularmente ricos.
Así que con mi cajita me senté en el piso a escuchar a los músicos de los restaurantes al aire libre sobre la Plaza.
Me guardo la emoción de ese primer día para mí porque no puede expresarse. Sepan que tuve que parar en un puentecito a llorar de emoción cuando veía pasar las góndolas por abajo (son góndolas de verdad, las estoy viendo!).

Segundo día, más repuesta del shock, fui a la isla de Murano donde hacen objetos de vidrio soplado (no sé si es la traducción literal, pero con fuego van moldeando palitos de vidrio de colores hasta hacer animales, flores, corazones, góndolas, mil cosas hermosas). Me encantaban los animalitos de colores y me compré un caballo de vidrio rojo que está hiper zarpado. Mi otro souvenir fue una máscara de carnaval veneciano que me encanta.
Después fui a la playa de la isla de Lido, que da al Adriático. Me llevé una pizza y la comí ahí, siendo eso lo mejor de la playa porque parecía Pinamar en Otoño. Una playa plana con poca gente. Pero bueno, toqué el Adriático.
Volví a la isla principal y recorrí otros barrios de Venecia. Esa noche también la pasé en San Marcos.

Al otro día estaba frío y nublado. Me di cuenta que no podía haber elegido mejores 2 días para ir. Me volví en el tren de las 11, almorcé en Milán, finalmente llegué a mi cuarto (me alegré mucho de sentir como si fuera mi casa) y dormí bastante.

Para el que dijo que Venecia no le gustó... a mí me voló la cabeza :)

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