El martes a la noche tuve una cena con gente de España, un par de Colombia, argentinos y un par de Irán y Turquía. Había que llevar algo de comer típico de nuestro país. Yo pensé que estaría bueno hacer empanadas porque ya era tarde para milanesas, pero tampoco encontré las tapitas de las empanadas (igual ponele que nunca hice una empanada!). Más vale no llevar nada hecho por mí, por el bien del estómago de los otros. Leandro me dice que lleva dos vinos y que si encuentra dulce de leche en el supermercado lo compra también. Le digo que me parece genial, que compartimos los gastos, y que ni en pedo encuentra dulce de leche.
Después de 2 meses y 2 días sin probar dulce de leche, Leandro encuentra uno en Esselunga y hace semi banana split para la cena latina.
Un iraní miró medio mal al dulce de leche, preguntó qué era y terminó chupándose los dedos. Ahí tenés. No me vengas con tus pistachos después.
El postre de bananas con dulce de leche fue un éxito y ahora jodemos y decimos que es re argentino.
El miércoles fue 110. La gente ya está aflojando, dice que hace mucho frío. A mí todavía no me molesta, es más, capaz acá a la noche hacen 5 grados pero yo siento más frío en Bs As con 10 grados. Yo veo que acá la gente se abriga con todo y todavía no hay nieve.
Esta noche me voy a Munich, duermo en el tren. Ojalá me trate bien porque no tengo ganas de ver a mi madrina con sueño. Debe ser parecido a dormir en un colectivo, supongo.
Por lo que veo, la sensación térmica de Munich y Stuttgart es de algunos grados bajo cero cuando ya no hay sol (tipo 17!).
Se viene...


No hay comentarios :
Publicar un comentario